miércoles, febrero 28, 2007

EN EL DIA DE LA MUJER...

A proposito del 8 de Marzo, Dia Internacional de la Mujer...

Escribo entre lágrimas… pequeñas gotas saladas que hoy expresan mejor que nada los gritos que mi alma lanza… gritos angustiados y angustiantes… lágrimas de rabia… de desconsuelo… y de impotencia…
TE LLORO MUJER... anciana… niña… adulta… joven… que habitas en palacios, cuevas, casas o chozas… Te lloro a ti mujer… beso divino... que carga en su alma de niña lo que infinitamente ha padecido por quien mintiendo se dice hombre, dejándole el dolor de la denigración... la herida del abandono... el daño de la mentira... la crueldad de la traición... el padecimiento de la privación... la perversidad del abuso... la vileza del grito... la infamia de la violencia... el tormento de la palabra despectiva... la saña del sometimiento... el flagelo de la discriminación. ¡Cuanta vileza se ha cometido por quienes le temen a tu grandeza! ¡Cuanta estupidez han cometido quienes ignoran tu valor! ¡Cuanta bajeza de quienes buscan limpiarse en ti! Por eso lloro… por eso escribo.
TE LLORO MUJER… y escribo pensando en la frase que mi madre tatuó en mi memoria: “ser hombre no es traer algo ahí colgando, sino hacer lo que un hombre debe hacer” (sic). Ella lo suele decir con mirada fija y movimientos explícitos de manos. Hoy esas palabras retumban en mi mente… como resuena también el ejemplo de mi padre… figura viril… líder… valiente y fuerte… a quien jamás he visto faltarle a su mujer, mi madre, o levantarle la voz… ni someterla de ninguna manera. Sino más bien entregarle la preferencia, la provisión y la protección no por entenderla débil… sino por saberla mujer… creación maravillosa.
TE LLORO MUJER… y lo afirmo desde mis entrañas: eres un beso de Dios... perfección envuelta en piel suave... inteligencia exacta... intuición única... belleza incomparable... mirada que cautiva... labios que regalan sueños... sonrisas que detiene el tiempo... besos que entregan el cielo... manos que curan... brazos que envuelven... textura que extasía... pecho que alimenta... vientre que da vida...
TE LLORO MUJER… y entre lagrimas te regalo una flor. ¡Gracias por existir!

* * * *

Un beso muy grande a esa mujer que me dio la vida, y me enseño con su ejemplo la grandeza y la dignidad de una dama. ¡Te amo madre!

Un beso a ti, mi hija, que desde que te supe caminando a mi vida me llenaste de emociones... mismas que multiplicaste dia a dia... al poderte ver... al escucharte decir "papa"... y al sentir tus brazos al rededor de mi mientras me regalas un "te amo". ¡Gracias!

Un beso a ustedes, mis hermanas, que con su presencia en mi vida hicieron que aprendiera a respetar (porque no pude nunca entender) el maravilloso mundo femenino. Las amo.

Un beso a cada mujer en mi familia... son muchas... y muy valiosas. Me han regalado muchas anecdotas que enriquecieron mi vida. ¡Las quiero!

Un beso a ustedes, amigas a la distancia... que desde una computadora encuentran la ruta a mi sonrisa... a mi admiracion... a mi cariño. Gracias por llegar sin tocar... permanezcan siempre. Angelica, de las cenizas del dolor y la mentira, nacio la ruta que nos permitio conocernos... te quiero musho mas que musho! A ti, Gisela, por esa amistad que trasciende aun desde la lejania. A ti, Karla, que desde que te fuiste de la ciudad las noches bohemias no son iguales. A ti, Alex, mi niña hermosa... tu partida duele mas cada dia. A ti, Miriam, compañera de travesuras... te quiero y te recuerdo con gran alegria. A ti, Monique, que con tus palabras inquietas mi alma y lastimas mi conciencia.

Y a esas amigas que veo cotidianamente, las quiero. Son pieza importante de mi vida. Gracias por su cariño y su amistad.

Un beso a cada mujer... donde este... como este... y el respeto por ustedes... por el grado honroso que la vida les otorgo al hacerlas mujeres.

miércoles, febrero 14, 2007

ESTE BARCO QUE ES LA VIDA...

*A las personas que quiero, en este 14 de Febrero...

He navegado mares... cada uno distinto... con sus propias anecdotas que se amontonan en forma de recuerdos...
Mares diferentes que me han lanzado distintos retos... presentado nuevos horizontes... traido nuevas enseñanzas...
Esas aguas del amor, por ejemplo, que me dejaron mil historias... innumerables sensaciones... y esa mezcla de las mejores experiencias y los peores recuerdos...
O aquel oceano de la amistad... que ha enriquecido mi existencia... que le ha traido vida a mi vida... y que me ha regalado, en aquellos que confian en mi, compañeros de alegrias y sinsabores... complices... consejeros... maestros y alumnos... y me ha enseñado lo que es la dicha de la conquista en equipo.
Aquellas aguas llamadas libros... colmadas de paginas que agigantan... letras que perfeccionan... voces que ilustran... palabras que dirigen.
Mares de fracasos... de enemigos... de caidas y aprendizajes... que siendo dolorosos, han sido igualmente necesarios para el crecimiento... el cambio... o el fortalecimiento de mi alma...
Mil mares... si... y en cada uno de ellos he probado diferentes aires... adversos y favorables... pero siempre he llegado a mi rumbo... porque el mar se hizo para conquistarse... el horizote para alcanzarse... y el desafio para hacernos mas fuertes...
Pero mi vida, como la de todos, es un barco a la deriva... tratando de conquistar los mares que le toque enfrentar... y en ese transcurso solo hay una verdad: en el barco que es nuestra vida hay muchos que se suben... pero bajan eventualmente... y hay muchos que prefieren nunca subir... o aquellos que se bajan para despues arrepentirse de haber bajado... pero aquellos que le dan sentido y valor a nuestra embarcacion son aquellos que, siendo pocos o muchos, o habiendo subido desde el principio o recientemente, permanecen en nosotros hasta que el barco llegue a su destino final.
Por ello... en este dia tan util para recordar a quienes amamos, nos aman, o son parte de nuestro grupo de amigos, no puedo sino expresarles mi mas sensible gratitud por estar aqui... todavia en este barco.
Cada uno de ustedes hace que este barco tenga sentido de seguir en el oceano... y lo digo con el corazon el la mano: sin ustedes aqui vivir no tendria sentido... ¡LOS QUIERO!

Yo, como todos...

Tengo, como todos, mil historias tristes que contar… crónicas de muerte… de desamor... de traición… de frustración… de luchas ocultas… de llantos secretos… de gemidos nocturnos… de lagrimas hasta caer dormido… de esos nombres que contra la voluntad son inolvidables… de esas miradas que a la distancia siguen torturando los recuerdos ya cansados de recordar.
Tengo, como todos, mi forma de enfrentar esos recuerdos… monstruos infames que con el tiempo aprendí a tolerar en silencio… y a sufrirlos sin quejarme… porque aprendí que en la vida es imposible evitar las heridas… aun cuando mi mayor tragedia son las infecciones aun presentes que aquellas heridas me causaron.
He descubierto, como todos, que es inútil la espera de la felicidad absoluta… del amor pleno… de la amistad desinteresada y verdadera… de la palabra justa y la ocasión exacta... pues tales cosas nunca llegaran.
Tengo, como todos, heridas del alma que pesan… que arrancan sueños y alas… que asesinan planes y sonrisas… que roban la paz…que nos atan al dolor… a la soledad… al mal recuerdo… y que se burlan de nuestro infortunio.
He encontrado, como todos, que el amor es tan cruel como la muerte… y que nos hace tocar el cielo para después lanzarnos a la peor desdicha.
He usado, como todos, las palabras traición, dolor, llanto, oscuridad, melancolía, soledad, mentira, culpa, rencor, heridas, gritos, silencio.
He tenido, como todos, instantes que se van… soledad que invade… traición que escupe… mentira que destruye… realidad que grita… amor que sangra… alma que llora… felicidad que se esfuma.
Recuerdo, como todos, rostros de la desventura… recuerdos del dolor… y marcas de la miseria...
hechos que, como a todos, penetran un maltrecho corazón… y lo rompen… y lo hieren... vez tras vez… muy profundamente... en el infortunio de la existencia que se disfraza… y toca a la puerta vestida de esperanza.
Se, como todos, llorar gritando... gritar llorando… y después sollozar por lo que el llanto no soluciona... como un niño… solo… inocente… indefenso.
He probado, como todos, un destino que marca… rumbo que duele... vida que mata…
He sucumbido, como todos, por dentro… pero no por fuera… aun cuando por fuera estemos en una larga y molesta agonía… aferrados… creyendo que mañana todo puede estar mejor...
He estado, como todos, ante la muerte de los sueños… que se recuperan con los besos… con la magia de una mano en tu mano… entre los versos que en el silencio son gritados… y con la esencia de ese amor que parece venir a sanar todo… cuando al final también tiene final… y todo lo fuerte nuevamente se vuelca débil.
Me he acostumbrado, como todos, a que esas cosas pasen… siendo nuevamente un simple espectador de los caprichos cotidianos de la vida… que aminora nuestros sufrimiento con pequeñas y eventuales dosis de morfina… un poco de amor y amistad que anestesie lo que la vida nos hace mientras yacemos inertes en su quirófano.
Si… nos hemos acostumbrado a que aquellos que en el ayer fueran amigos sean quienes en el hoy hieran… lastimen… mientan y maltraten… destruyan y dañen... y hagan planes de un futuro en el que uno ya no se está incluido.
Tanto nos hemos acostumbrado que el corazón ya juega automáticamente a que todo está igual… aunque los ojos reflejen que ya nada es lo mismo.
Trágicas historias incongruentes pero humanas, de construir para que otros destruyan… de anhelos de cambio para que al final todo sea igual… de querer morir mientras se sigue vivo… de decir adiós mientras se aferre al recuerdo… de labios que rían mientras el alma llore... porque al final ¿no es acaso esto la vida?

¡No! ¡No lo es!

...pero nos hemos convencido de lo contrario.

jueves, febrero 08, 2007

YO, COMO TODOS...

Tengo, como todos, mil historias tristes que contar… crónicas de muerte… de desamor... de traición… de frustración… de luchas ocultas… de llantos secretos… de gemidos nocturnos… de lagrimas hasta caer dormido… de esos nombres que contra la voluntad son inolvidables… de esas miradas que a la distancia siguen torturando los recuerdos ya cansados de recordar.
Tengo, como todos, mi forma de enfrentar esos recuerdos… monstruos infames que con el tiempo aprendí a tolerar en silencio… y a sufrirlos sin quejarme… porque aprendí que en la vida es imposible evitar las heridas… aun cuando mi mayor tragedia son las infecciones aun presentes que aquellas heridas me causaron.
He descubierto, como todos, que es inútil la espera de la felicidad absoluta… del amor pleno… de la amistad desinteresada y verdadera… de la palabra justa y la ocasión exacta... pues tales cosas nunca llegaran.
Tengo, como todos, heridas del alma que pesan… que arrancan sueños y alas… que asesinan planes y sonrisas… que roban la paz…que nos atan al dolor… a la soledad… al mal recuerdo… y que se burlan de nuestro infortunio.
He encontrado, como todos, que el amor es tan cruel como la muerte… y que nos hace tocar el cielo para después lanzarnos a la peor desdicha.
He usado, como todos, las palabras traición, dolor, llanto, oscuridad, melancolía, soledad, mentira, culpa, rencor, heridas, gritos, silencio.
He tenido, como todos, instantes que se van… soledad que invade… traición que escupe… mentira que destruye… realidad que grita… amor que sangra… alma que llora… felicidad que se esfuma.
Recuerdo, como todos, rostros de la desventura… recuerdos del dolor… y marcas de la miseria...
hechos que, como a todos, penetran un maltrecho corazón… y lo rompen… y lo hieren... vez tras vez… muy profundamente... en el infortunio de la existencia que se disfraza… y toca a la puerta vestida de esperanza.
Se, como todos, llorar gritando... gritar llorando… y después sollozar por lo que el llanto no soluciona... como un niño… solo… inocente… indefenso.
He probado, como todos, un destino que marca… rumbo que duele... vida que mata…
He sucumbido, como todos, por dentro… pero no por fuera… aun cuando por fuera estemos en una larga y molesta agonía… aferrados… creyendo que mañana todo puede estar mejor...
He estado, como todos, ante la muerte de los sueños… que se recuperan con los besos… con la magia de una mano en tu mano… entre los versos que en el silencio son gritados… y con la esencia de ese amor que parece venir a sanar todo… cuando al final también tiene final… y todo lo fuerte nuevamente se vuelca débil.
Me he acostumbrado, como todos, a que esas cosas pasen… siendo nuevamente un simple espectador de los caprichos cotidianos de la vida… que aminora nuestros sufrimiento con pequeñas y eventuales dosis de morfina… un poco de amor y amistad que anestesie lo que la vida nos hace mientras yacemos inertes en su quirófano.
Si… nos hemos acostumbrado a que aquellos que en el ayer fueran amigos sean quienes en el hoy hieran… lastimen… mientan y maltraten… destruyan y dañen... y hagan planes de un futuro en el que uno ya no se está incluido.
Tanto nos hemos acostumbrado que el corazón ya juega automáticamente a que todo está igual… aunque los ojos reflejen que ya nada es lo mismo.
Trágicas historias incongruentes pero humanas, de construir para que otros destruyan… de anhelos de cambio para que al final todo sea igual… de querer morir mientras se sigue vivo… de decir adiós mientras se aferre al recuerdo… de labios que rían mientras el alma llore... porque al final ¿no es acaso esto la vida?

¡No! ¡No lo es!
...pero nos hemos convencido de lo contrario.