Escribo entre lágrimas… pequeñas gotas saladas que hoy expresan mejor que nada los gritos que mi alma lanza… gritos angustiados y angustiantes… lágrimas de rabia… de desconsuelo… y de impotencia…
TE LLORO MUJER... anciana… niña… adulta… joven… que habitas en palacios, cuevas, casas o chozas… Te lloro a ti mujer… beso divino... que carga en su alma de niña lo que infinitamente ha padecido por quien mintiendo se dice hombre, dejándole el dolor de la denigración... la herida del abandono... el daño de la mentira... la crueldad de la traición... el padecimiento de la privación... la perversidad del abuso... la vileza del grito... la infamia de la violencia... el tormento de la palabra despectiva... la saña del sometimiento... el flagelo de la discriminación. ¡Cuanta vileza se ha cometido por quienes le temen a tu grandeza! ¡Cuanta estupidez han cometido quienes ignoran tu valor! ¡Cuanta bajeza de quienes buscan limpiarse en ti! Por eso lloro… por eso escribo.
TE LLORO MUJER… y escribo pensando en la frase que mi madre tatuó en mi memoria: “ser hombre no es traer algo ahí colgando, sino hacer lo que un hombre debe hacer” (sic). Ella lo suele decir con mirada fija y movimientos explícitos de manos. Hoy esas palabras retumban en mi mente… como resuena también el ejemplo de mi padre… figura viril… líder… valiente y fuerte… a quien jamás he visto faltarle a su mujer, mi madre, o levantarle la voz… ni someterla de ninguna manera. Sino más bien entregarle la preferencia, la provisión y la protección no por entenderla débil… sino por saberla mujer… creación maravillosa.
TE LLORO MUJER… y lo afirmo desde mis entrañas: eres un beso de Dios... perfección envuelta en piel suave... inteligencia exacta... intuición única... belleza incomparable... mirada que cautiva... labios que regalan sueños... sonrisas que detiene el tiempo... besos que entregan el cielo... manos que curan... brazos que envuelven... textura que extasía... pecho que alimenta... vientre que da vida...
TE LLORO MUJER… y entre lagrimas te regalo una flor. ¡Gracias por existir!
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Un beso muy grande a esa mujer que me dio la vida, y me enseño con su ejemplo la grandeza y la dignidad de una dama. ¡Te amo madre!
Un beso a ti, mi hija, que desde que te supe caminando a mi vida me llenaste de emociones... mismas que multiplicaste dia a dia... al poderte ver... al escucharte decir "papa"... y al sentir tus brazos al rededor de mi mientras me regalas un "te amo". ¡Gracias!
Un beso a ustedes, mis hermanas, que con su presencia en mi vida hicieron que aprendiera a respetar (porque no pude nunca entender) el maravilloso mundo femenino. Las amo.
Un beso a cada mujer en mi familia... son muchas... y muy valiosas. Me han regalado muchas anecdotas que enriquecieron mi vida. ¡Las quiero!
Un beso a ustedes, amigas a la distancia... que desde una computadora encuentran la ruta a mi sonrisa... a mi admiracion... a mi cariño. Gracias por llegar sin tocar... permanezcan siempre. Angelica, de las cenizas del dolor y la mentira, nacio la ruta que nos permitio conocernos... te quiero musho mas que musho! A ti, Gisela, por esa amistad que trasciende aun desde la lejania. A ti, Karla, que desde que te fuiste de la ciudad las noches bohemias no son iguales. A ti, Alex, mi niña hermosa... tu partida duele mas cada dia. A ti, Miriam, compañera de travesuras... te quiero y te recuerdo con gran alegria. A ti, Monique, que con tus palabras inquietas mi alma y lastimas mi conciencia.
Y a esas amigas que veo cotidianamente, las quiero. Son pieza importante de mi vida. Gracias por su cariño y su amistad.
Un beso a cada mujer... donde este... como este... y el respeto por ustedes... por el grado honroso que la vida les otorgo al hacerlas mujeres.


